19/11/25

Capitalismo y generación de falsas necesidades



Vivimos en una época donde el capitalismo ya no se contenta con explotar la fuerza de trabajo: ahora extrae el alma. El capitalismo de vigilancia, un régimen económico que no produce mercancías materiales, sino conductas predecibles. No vende objetos, sino acceso a nuestros hábitos, emociones y deseos más íntimos. Lo que antes eran espacios privados el ocio, la amistad, el amor, el descanso se han convertido en minas de datos, gestionadas por algoritmos que aprenden más de nosotros que nosotros mismos. Pero claramente, dónde hay relaciones de dominación, hay relaciones de resistencia, desde el código libre, las aplicaciones alternativas, los entornos digitales auto gestionados, hasta la colectivizacion del conocimiento y recursos como un acto de emancipación colectiva.

En este sistema, la virtualidad no es un simple complemento de la vida: es su infraestructura fundamental. Todo lo que hacemos desde caminar con el celular en el bolsillo hasta mirar una serie o abrir una app genera información que será cuantificada, clasificada y monetizada. Vivimos dentro de una maquinaria que mide y valora cada movimiento, cada clic, cada silencio. Y lo hace con la precisión del capital más sofisticado de la historia: aquel que convierte la vigilancia en rentabilidad.

La economía digital perfeccionó el arte de fabricar falsas necesidades. Los vehículos, las camas, las cámaras, los celulares, los televisores, entre otros objetos y tecnologías. Se encuentran llenos de anuncios, necesidades de conexión constante de internet y en primera instancia, la obligatoriedad de realizar planes de subscripciones para poner utilizar de forma completa los objetos que ya traen de fabrica dichas funciones.

Esta multiplicación de suscripciones es el síntoma más claro de una falacia neoliberal: el mercado no se regula solo, sino que se reinventa para mantenernos atados. Pagamos por lo que ya es nuestro, por lo que debería formar parte de la vida material sin condicionamientos. La dependencia de la conexión revela un nuevo tipo de coerción: no basta con estar en la red, hay que estar en sus redes, sus servidores, sus ecosistemas de datos que alimentan el capital informacional.

La disputa, por tanto, no se reduce a los derechos del consumidor. Es una cuestión de soberanía digital, de autonomía colectiva. En una sociedad hiperconectada especialmente en los espacios urbanos la resistencia pasa por reapropiarse del territorio virtual. Crear comunidades que practiquen una ética hacker en el sentido de Steven Levy: la creencia en la libertad del acceso a la información, en la descentralización del poder, en la colaboración como principio político y técnico.

La disputa no es en la limitada racionalidad de los “derechos del consumidor”, la disputa trasciende mucho más. La realidad de una sociedad hiper conectada, es una realidad innegable, al menos en los espacios urbanos. Aquí es donde las dinámicas territoriales de las comunidades en los espacios históricamente disputados es donde entran a la virtualidad. Es posible y es necesario generar comunidades y territorialidades virtuales.

Las suscripciones y algoritmos diseñados para captar atención y moldear conducta son el último paso en la mercantilización total de la experiencia humana. Frente a ello, el acto más radical es reaprender a usar la tecnología con conciencia, no como usuarios cautivos, sino como sujetos libres que entienden el código y deciden sobre él.

Solo cuando el código vuelva a manos de la comunidad, hablaremos de libertad.
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Modified, review by ReK2
Author x3r0x

10/10/22

The net is vast and infinite - Ghost in the Shell

 

The net is vast and infinite - Ghost in the Shell

 


 

26/6/20

Libertad




















¿Dónde está mi libertad? – me pregunté,
Y cómo era de esperarse, no la hallé.
Renuncié prontamente a lo que me la arrebataba.
Me vi cuestionando el orden y sentí hastío.
Quise huir del porvenir que me esperaba
y desobedeciendo encontré mi palpitar.
Caminé errante entré los valles de mi instinto
Y un buen día encontré su silbido en mi oído
Me sedujo y le abrí camino.
Me mostró las ideas, me envolvieron corrientes, causas y motivos
¡Creí haberla encontrado!
Sin embargo las ideas son embusteras:
me cegaron, encasillaron y prohibieron.
Entre tanto comprendí, contrario a mi impresión,
Que allí no estaba mi libertad.
Hallome de nuevo en el valle del instinto,
Con la diferencia que esta vez renunciando al ideal.
Decidí entonces buscar la forma de emanciparme,
Fuera del orden moral y social;
Sin embargo no tardó la sociedad en delimitar mi caminar,
Pues de su yugo nadie puede escapar.
Renunciando a la humanidad
le busqué en mi propio cuerpo, en mi propia mente.
Alteré mi conciencia y me creí liberar.
Más cuando retorné a mi cuerpo lo encontré pesado;
Una necesidad le encadenaba.
Y así mi libertad se fue de nuevo como agua entre mis manos.
Nuevamente retorné al valle en busca de sentido
Y prontamente éste me respondió.
Encontré el amor y me sentí aún más humana,
Exprimí mi sentir y fui feliz.
Pero cuando quise alzar el vuelo
Ya no sentí mis alas, nuevamente perdí mi libertad.
Y entre ires y venires
me hallo como al principio en el valle del instinto.
Esperando revelar mi próximo destino.
Quizá otra jaula en un extremo.
No obstante mi camino no es en vano
y a pesar de que al buscar emanciparme
me hallé en el extremo de otra jaula,
Entre el jubilo, la tristeza y el error
El miedo perdió su dominio.
Y entonces comprendí que aquella libertad
No se hallaba en un fin,
Pues el camino al que abre paso mis pies
Es su máxima expresión.

-Vantrash

10/4/17

El punk de nuestra era

El punk desde su principio ha tenido un espíritu de lucha, un espíritu de inconformismo y de odio a la injusticia, este espíritu fue el que llevo al punk a gritar con fuerza que no estaba de acuerdo con el pacifismo de los Hippies, que no estaba bien quedarse callados mientras otros te pisan y hacen con tu vida lo que les parece. Ese mismo espíritu fue el que hizo que los jóvenes se tomaran las calles, alzaran la voz frente a muchas cosas, tomaran acción y fortificaran su rebelión, afirmaran que su lucha tenía un sentido y que no se iban a callar ni a quedar quietos mientras otros los pisan. Este pensamiento y espíritu se vio fuertemente identificado con los ideales anarquistas y socialistas, que por medio de la música se iban expandiendo y llegando a otros territorios, haciendo que muchas personas tomaran conciencia de lo que pasa y de que había otra opción frente a esto y no era la del silencio.
El anarquismo no es perfecto, pero si dejo una conciencia grande que se ha ido expandiendo por varios campos de acción y que sin saber la mayoría de las personas seguimos, estos ideales nos han permitido caer en cuenta y más que nada cuestionarnos, este cuestionamiento es el que permite que sepamos que hay otras opciones, que ningún individuo debe estar sobre otro, que ahí unas bases de convivencia, que ahí una lucha por un derecho que se convierte en una gran responsabilidad, la libertad.
El punk ha funcionado como un difusor, como una fuente de expresión, como un medio de compartir nuestros pensamientos, este mensaje al llegar a otros territorios ha sido malinterpretado, y la libertad por la que luchan los seres consientes se ha convertido en un libertinaje y en una apatía frente a todo el contexto social. Somos seres sociales y siempre lo seremos, al estar continuamente siendo parte de grupos nace la necesidad de organizarse y uno de estos mecanismos es la política, esta permite tomar decisiones que beneficien a estos grupos por medio de nuestras ideas y nuestros recursos, creando un bienestar para todos. Sé que en pocos lugares del mundo pasa esto, aun así la política no es la mala, los malos son los políticos, la corrupción, el silencio, el cómplice, nuestra indiferencia, nuestra falta de propuesta y de supervisión, nuestra falta de conocimiento en estos temas, deberíamos de participar más, desde las juntas de acción barrial y comunal, buscando un bienestar para nuestro barrio, para nuestra comuna, participar en las decisiones de la ciudad, del país. Proponer y estar pendiente de nuestros recursos, de que no se creen monopolios, de que siempre no sean los mismos, pero eso solo se logra metiendo las narices en todo, estando pendientes de lo que pasa con los presupuestos y teniendo conocimientos básicos en leyes, en la constitución en tus derechos como ciudadano.
Nuestra apatía nos ha segado, las drogas nos han esclavizado, nuestro conformismo no nos permite pensar más allá y luchar por nada, nuestra conciencia se ha quedado en críticas, nuestras propuestas se ha reducido a nuestras juergas, nuestro espíritu guerrero ha quedado en un retaque callejero, nuestra vida punk se ha reducido a la supervivencia y el desdén. Esto que digo sé que es lo que más se ve, pero también sé que hay muchos que hemos vivido todo esto y hemos cambiado el rumbo, que buscamos luchar por otras cosas, que seguimos amando el punk como esa representación de lucha y de libertad, buscando cada vez ser más consientes, y teniendo presente de que la libertad es una gran responsabilidad, pero es algo que asumiríamos una y otra vez por el hecho de tomar tus propias de decisiones, de ser completamente uno mismo.